Alpha Zero: Una aplicación de la inteligencia artificial en el ajedrez

Como di una pista en mi presentación, me gusta mucho jugar ajedrez. La realidad es que mi nivel no es bueno, y comparado con los Grand Masters de todo el mundo con un Elo de 2500+, pues la verdad es que es un chiste.

La triste realidad es que incluso ellos no tienen oportunidad cuando se trata de competir contra un motor de computadora, diablos, incluso sus teléfonos son capaces de ganarles cien  de cien partidas, pues mientras el campeón del mundo  Magnus Carlsen tiene un Elo de 2850+, los motores de ajedrez ya están por ahí de los 3500 (200 puntos de diferencia significa que el jugador con el Elo más alto ganará un estimado de 97% de las veces en un formato de tiempo clásico).

Stockfish 8 (reciéntemente actualizado al 9) era el motor de ajedrez más poderoso, junto con Houdini, y se convirtió en la rata de laboratorio de Google Deep Mind, la empresa inglesa de inteligencia artificial, comprada por Google el 2014.

¡Google Deep Mind aprendiendo a caminar! Ignora la ridiculez de esos pasos, esto es un milagro de la computación.

Alpha Zero no es más que un proyecto destinado a un software de ajedrez creado por esta compañía, cuyo objetivo fue aprender por su cuenta a jugar este juego centenario. "Que aburrido Don Tonelli, yo no quiero saber de ajedrez" yo te respondo que estas loco, pues esta noticia me paso por los dos oídos hasta que vi uno de los juegos que Alpha Zero jugó contra StockFish, y ¿Sabes qué? Te obligaré a verlo también: Mi cerebro explotó en la jugada 21.

¿Sabes que es lo mejor? Alpha Zero entrenó jugando contra sí mismo,y a las cuatro horas, alrededor de trescientos mil juegos contra sí mismo después, superó el Elo de Stockfish. Al jugar 100 partidas, Alpha Zero ganó 27, empató 72 y perdió 1. Ante el mejor motor de ajedrez del mundo.

Me quedo sin palabras, y aquí les dejo el link al artículo científico publicado por el mismo Deep Mind revelando los detalles de esta masacre y hablando sobre el programa: https://arxiv.org/pdf/1712.01815.pdf

Diviértanse,

Don Tonelli

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